El proceso Tabárez. ¿Lo apoyás o cambiás de DT?

Dejás a Tabárez como DT?

Sí. Se lo merece.
49
38%
No. Pondría a otro DT.
80
62%
 
Votos totales: 129
Avatar de Usuario
Marleybolso
Santiago Ostolaza
Mensajes: 3135
Registrado: Mié Oct 19, 2011 3:11 pm
Ubicación: Big Yuyo
Agradecido: 2 veces
Agradecimiento recibido: 0

Re: El proceso Tabárez. ¿Lo apoyás o cambiás de DT?

Mensaje por Marleybolso » Sab Jul 07, 2018 6:09 am

Cumplió ciclo, y si por esas casualidades gana la Copa América queda dirigiendo Qatar 2022 en el sarcófago igual.
Manya, recontrachupame bien la pija.
bolsocuervo86
Santiago Romero
Mensajes: 83
Registrado: Lun Oct 15, 2012 12:45 pm
Agradecido: 0
Agradecimiento recibido: 0

Re: El proceso Tabárez. ¿Lo apoyás o cambiás de DT?

Mensaje por bolsocuervo86 » Sab Jul 07, 2018 7:20 am

Ciclo cumplido. Que quede como organizador de selecciones mayores y juveniles, manager general o como quieran decirle, pero que traigan un director técnico joven con ideas más frescas y más empapado por el fútbol moderno. No sé si Forlan hizo el curso de DT pero me parece un tipo muy inteligente y que sabe mucho de fútbol y tiene recorrido en las mejores ligas del mundo.
A los Suárez y Cavani, que lamentablemente de ahora en más irán en bajada, habrá que que buscarles reemplazo en el mediano plazo y por lo pronto habrá que buscarles jugadores que los asistan, manejen mejor la pelota en el mediocampo y que les quiten el desgaste físico que hacen ambos. Que jueguen de puntas definidos básicamente, ya que con el correr de los años irán perdiendo potencia. Yo que sé pero a Cavani lo veo como 9 casi estático con 35 años jugando en Qatar. Lucho no sabría decirlo. Su mayor virtud siempre fue la potencia física descomunal, pero ya hoy se lo nota más lento y pesado, además de tosco y lento con la pelota.
Nos hacen falta 2 volantes mixtos con quite y buen pie que puedan asociarse a Torreira y Vecino en el medio para que podamos plantearles un golpe por golpe, o al menos un juego más dividido técnicamente y en posesión de pelota a las selecciones más poderosas (Alemania , Brasil, España, Francia, Portugal, Argentina, etc). Salir a jugarles a esos equipos a la retranca y al pelotazo a Suárez o Cavani para que se arreglen solos arriba ya no nos servirá más por el lógico paso de los años... Uruguay debe renovarse y actualizar su fútbol.
Todo este choclo, sin mencionar nada sobre la maldita Ley Bosman que arruinó al fútbol sudamericano y potenció desmedidamente a casi todas las ligas europeas y a su vez a sus selecciones, con jugadores europeos que ganaron más roce internacional y experiencia en ligas de primer nivel. Claro ejemplo de esto son las actuales Bélgica y Francia.
Avatar de Usuario
sanjo
Carlos Cespedes
Mensajes: 7061
Registrado: Sab May 24, 2008 11:45 pm
Ubicación: No
Agradecido: 11 veces
Agradecimiento recibido: 25 veces

Re: El proceso Tabárez. ¿Lo apoyás o cambiás de DT?

Mensaje por sanjo » Sab Jul 07, 2018 12:16 pm

Ojo que si viene Bielsa, Simeone o quien sea el protagonista de los sueños húmedos de varios acá, si no le sale algún juvenil con el potencial de Suárez y Cavani igualmente seremos un equipo medio pelo onda Perú o Chile que tocará bien la pelota pero los octavos es su máxima aspiración.

Ah, y si sale el sucesor de estos será mérito de Tabarez, ya que lo hizo pasar por el proceso de juveniles.
Imagen
Avatar de Usuario
antonito bolso
Waldemar Victorino
Mensajes: 3961
Registrado: Sab Ene 03, 2009 12:02 am
Agradecido: 3 veces
Agradecimiento recibido: 11 veces

Re: El proceso Tabárez. ¿Lo apoyás o cambiás de DT?

Mensaje por antonito bolso » Sab Jul 07, 2018 6:20 pm

no Sanjo, con el maestro se hizo culquier cagada y no somos campeones del mundo porque no hizo debutar a Bentancour y a Torreira cuando tenian 17 años. No viste que teniendo jguadores de la calidad de Modric y Rakitic igual no los cito?

Con Almada o el superlevantador de copas Marcelo Bielsa, Qatar 2022 es nuestro
Avatar de Usuario
bolsostone32
Roberto Porta
Mensajes: 2645
Registrado: Lun Nov 13, 2006 3:44 pm
Agradecido: 2 veces
Agradecimiento recibido: 22 veces

Re: El proceso Tabárez. ¿Lo apoyás o cambiás de DT?

Mensaje por bolsostone32 » Mié Jul 11, 2018 11:15 am

traigan un dt que proponga algo, tabarez de manager
el uruguayo es una obligación, la copa es hacer historia /SOCIO N-61851/
Avatar de Usuario
Michel
Administrador
Mensajes: 2147
Registrado: Vie Jul 20, 2007 11:48 am
Agradecido: 8 veces
Agradecimiento recibido: 15 veces

Re: El proceso Tabárez. ¿Lo apoyás o cambiás de DT?

Mensaje por Michel » Vie Ago 03, 2018 6:35 pm

AL MAESTRO CON CARIÑO
Publicado en septiembre 17, 2017 por salmonbizarro
Finalmente, todo parece indicar que Uruguay va a clasificar al mundial de Rusia. Por primera vez en la historia le ganamos de visitante a Paraguay y casi seguramente – salvo que se produzca una catástrofe futbolística y una combinación particular de resultados– Uruguay estará en un mundial por tercera vez consecutiva. E incluso, en forma directa, pasará al paraíso de la clasificación sin pasar por el purgatorio del repechaje.

Como crítico que he sido del Maestro Tabárez me siento en la necesidad de expresar una opinión en este momento en que todos estamos festejando. No vale solo hablar cuando los hechos nos dan la razón, sino también cuando parecen no dárnosla.

Sin duda que Uruguay ha hecho una muy buena campaña en lo que va de la Eliminatoria. En ningún momento ha bajado del tercer lugar y ha logrado unos cuantos “por primera vez” : por primera vez ganar en la altura de La Paz, por primera vez ganarle a Paraguay de visitante, por primera vez mirar todo el tiempo 000_dv1761138__destacadola tabla desde arriba, por primera vez pasar sin tener que ir al repechaje, por primera vez en cuarenta años clasificar a tres mundiales seguidos, por primera vez usar la calculadora al revés (en lugar de mirar qué resultados favorables deberían darse para que Uruguay clasifique, ahora miramos qué improbables combinaciones de resultados serían las que podrían dejarnos afuera poniéndonos en la peor hipótesis de perder los dos partidos que quedan) . Y todo eso sin contar con Suárez (e incluso sin Cavani) en buena parte de la eliminatoria. Como para que los hinchas del Maestro Tabárez nos refrieguen en la cara a los escépticos un ”¿viste?”. Porque además todo esto se suma a otros “por primera vez” de los últimos mundiales: por primera vez en 40 años llegamos a un cuarto puesto, por primera vez en ochenta años ganamos cuatro partidos, por primera vez desde 1950 ganamos un partido por una diferencia de tres goles, por primera vez en 44 años le ganamos a un equipo europeo (y por primera vez en 60 años a dos seguidos).

Por supuesto que, como hinchas de la selección, estamos contentos, gritamos los dos goles contra Paraguay, sufrimos como corresponde en los últimos minutos del partido y pedimos inútilmente que alguien hiciera callar a Juan Carlos Scelza cuando decía que Uruguay estaba sellando su pasaporte para Rusia, no solo porque este tipo de metáforas tan repetidas por el comentarista molestan, sino porque no es la primera vez que JC vende la piel del oso antes de cazarlo. Todos recuerdan, sin dudas, cuando clasificó de antemano a Uruguay a los Juegos Olímpicos de Pekin en 2008 unos cuantos minutos antes que el gol de Argentina – en la hora – nos dejara afuera. Y no sería la última vez que esto pasaría.

Pero nada de esto nos lleva a abandonar nuestra posición. Nuestra selección no juega a nada, y – sin negar los méritos que Tabárez ha tenido y que nunca hemos dejado de reconocer – seguimos pensando que el entrenador debería dar un paso al costado y dejar a alguien con ideas más renovadoras que aproveche todas las cosas buenas del llamado “proceso” para relanzarlo con un objetivo más ambicioso: jugar bien.

Lo hemos dicho mil y una vez. Tabárez ha hecho una parte importante del trabajo. Puso orden y disciplina en una selección que normalmente se caracterizaba por el caos y por la formación de camarillas de jugadores que competían entre sí en lugar de colaborar. Motivó. También le devolvió la autoestima a la selección. Nada de esto es poca cosa. Miremos el ejemplo de Argentina en relación a la autoestima. Históricamente siempre tuvo grandes equipos con excelentes jugadores que se contaban entre los mejores del mundo. Su selección fue vicecampeona olímpica en 1928 y del Mundo en 1930. Después de ello – y de un largo período de no participar – fue cosechando fracaso tras fracaso en los mundiales. Llegó el de 1978, y – turbiedades mediante – logró ganar la Copa del Mundo. Ahí recuperó la autoestima y a partir de entonces siempre estuvo entre los favoritos, con mayor o menor suerte. Pero esa mayor o menor suerte la llevó a alcanzar una vez el campeonato y dos veces el segundo lugar. Y no porque sus equipos fueran muy superiores a los de generaciones anteriores, sino porque recuperó la confianza perdida luego de tantos fracasos. En otra escala ocurre algo parecido con nuestra selección, ya que hoy los jugadores y los hinchas de Uruguay sienten que el lugar natural de la celeste es estar en una copa del mundo (qué tal si acuñamos el slogan “nunca más eliminación”?) y teniendo algún nivel de protagonismo como ha ocurrido en los dos últimos mundiales (cuartos en Sudáfrica, y dejando afuera a Italia e Inglaterra en Brasil).

Pero todavía falta. Uruguay ha logrado una conjunción de 4 o 5 futbolistas de primer nivel como hace mucho no tenía , por lo cuál se podría exigir más. Y no digo necesariamente lograr ganar una Copa del Mundo, sino ser candidato a estar arriba, y, al momento de quedar afuera – así sea en los octavos de final, porque uno nunca debe descartar toparse con un grande en cualquier instancia – caer con toda dignidad, tal cual se cayó contra Holanda en Sudáfrica, y no sin capacidad de reacción como se cayó contra Colombia en Brasil. El juego mezquino de nuestra selección nacional está desperdiciando esas posibilidades.

Si miramos el partido con Paraguay en forma desapasionada vemos que, si bien, en general, Uruguay aguantó efectivamente los ataques paraguayos, en varias oportunidades nos salvamos en el filo y que en todo el partido tuvimos apenas tres oportunidades de gol, de las cuales convertimos dos con un poco de ayuda de la suerte, gracias a los rebotes en los contrarios, sufriendo al final cuando nos salvamos por poco de que nos empataran. Es que esa es la filosofía de Tabárez: destruir el juego del rival, aguantar el partido y, si se puede, al recuperar la pelota largar algún contragolpe para Cavani y Suárez (siempre y cuando el primero no esté en el puesto de arquero, que es el único lugar de la defensa en el cual le falta jugar). La primera parte, normalmente Uruguay la hace bien, logra defender bien y neutralizar al rival. Pero después, cuando recupera la pelota, la rifa, siempre termina inevitablemente en los pies o la cabeza de algún rival. Uruguay no juega como el Atlético Madrid o como las buenas selecciones de Italia, que se basan también en un estilo de defender y neutralizar al rival, ya que éstos, a diferencia de nuestra selección, cuando recuperan la pelota saben jugarla bien. En esta oportunidad valverdela nota diferente la dio el buen juego de Valverde y Vecino al salir jugando y cambiando un poco esta tónica. El porcentajes de pases bien hechos, en esta oportunidad, fue mucho más elevado que en otros partidos, simplemente por la entrada de estos jugadores de buen pie. Pero seamos sinceros: si al Tata González no le sacaban la quinta amarilla en el partido con Argentina me parece que Valverde no entraba. Aunque – tratemos de darle el beneficio de la duda – tal vez esta vez el Maestro escuchó a la gente que clamaba por un cambio: el Tata y Arévalo Ríos ya no están más para estos partidos. Como tampoco lo están el Mono Pereira, Palito o el Cebolla a quienes se les debería agradecer los indudables servicios prestados. Si el Maestro hace para Rusia la purga (purga y Rusia aquí son coincidencias) que debe hacer recuperará algunos puntos en nuestra consideración. Aunque esto no alcanza si no cambia el estilo de juego.


Y si retrocedemos un poquito en el tiempo, unos pocos días antes, al partido con Argentina, nos encontramos con un desempeño lamentable, una actuación totalmente mezquina de los nuestros. No debemos haber dado un pase bien en todo el partido y si el resultado lo sacamos barato fue porque enfrente tuvimos a una selección más mezquina aún, que en los últimos 15 o 20 minutos del partido se dedicó a hacer tiempo “firmando” el empate (por supuesto que nosotros tampoco fuimos a buscar el partido ahí).

Y si retrocedemos aún más están las derrotas contundentes ante selecciones que nos superaron en su juego y frente a las cuales no tuvimos reacción (la famosa garra ausente también, al igual que la calidad): Chile, Brasil, Perú, todo ello intercalado y matizado por lamentables participaciones en amistosos frente a Italia e Irlanda que terminaron en sendas caídas. En todos los casos jugando muy mal y sin la ayudita de la suerte.

Por supuesto, los defensores iconodúlicos del Maestro, frente a todos estos argumentos, esgrimirán datos contundentes: ¿cómo se explica que si jugamos tan mal no hayamos bajado nunca del tercer puesto de la tabla? ¿puede la suerte explicar que estemos donde estemos, ya prácticamente clasificados? Sí, puede, en parte, pero puede. Veamos por qué.

El fútbol es un deporte donde el azar juega un papel muy importante, lo cual lleva a que no necesariamente el mejor siempre gana. Esta situación está muy bien expuesta en un blog que encontré buceando en las profundidades de internet.

Ahora bien, ¿por qué el resultado de un partido de fútbol no refleja automáticamente el merecimiento? Hay una razón en el formato del deporte futbolero. Como dicen en Los Simpsons, el fútbol tiene pocas anotaciones, y algunas circunstancias más que podríamos describir como “de peligro de gol”, la mayoría de las veces no confirmadas en la red.

Las pocas anotaciones hacen que el azar reine en una proporción mayor que en otros deportes. En tenis, la suerte puede determinar el ganador de un punto si una pelota pegó o no en la línea, o si pasa o no del otro lado después de tocar la red. Pero las opciones de puntuar son alrededor de 60 por set, y la Ley de los Grandes Números asegura que, en un solo partido, es difícil que alguien gane un partido “sin merecerlo”. En el básquet, las oportunidades de anotar de cada equipo se dan cada 20 segundos o menos, así que en un partido completo el azar casi no juega. En estos deportes, la diferencia entre merecimiento y resultado desaparece. http://dostiposdecambio.blogspot.com.uy ... -post.html

Es cierto, con una precisión: el azar, aún en el basquet o el tenis, puede jugar en partidos muy parejos a la hora de la dfinición. Yo ahora no recuerdo exactamente todos los casos concretos, apenas un puñado, tal vez los lectores puedan agregar aportes. Pero ¿cuántas veces hemos visto partidos importantes definidos por una buena dosis de suerte, en la cual un equipo domina y pelotea al otro y termina perdiendo por una jugada fortuita, un fallo arbitral, una pelota que pica mal, o una inspirada “jugada de otro partido”, de quien estaba jugando mucho peor? Me viene a la mente el partido Argentina – Brasil del Mundial de 1990, pelotas en los palos del arco argentino, pelotas desviadas, en fin un partido que pintaba para que Brasil goleara y, al final, en un contragolpe un pase de Maradona a Caniggia los liquidó (todo ello, además, abonado por las “pastillitas” que parece que el técnico argentino Bilardo le puso al agua que tomaban los brasileños, pero eso es otra historia). El aforismo popular de “goles errados son goles en contra“, ¿no alude acaso a la fuerza que puede tener el azar en esos casos? ¿Cómo hubiera cambiado la historia si en aquel partido por la Eliminatoria de 2010 los delanteros venezolanos hubieran tenido un poco más de puntería y en las últimas jugadas del partido la hubieran mandado a guardar? ¿O si el juez hubiera cobrado el penal en el área uruguaya en el partido contra Ecuador de esa misma eliminatoria, en una jugada en cuya réplica cobran un penal para Uruguay que define un partido clave para la clasificación? (ver en ambos casos última parte de los dos videos siguientes) . Uruguay quedaba fuera de Sudáfrica y seguramente Tabárez hubiera renunciado, no hubiera habido cuarto puesto, ni proceso y todo el mundo hubiera seguido hablando de lo mal que juega la selección. Otras veces hemos tenido suerte con el fixture.





El sistema de eliminatorias de FIFA para Sudamérica es tremendamente injusto, ya que en las últimas fechas los equipos que están entreverados suelen definir posiciones con equipos o ya clasificados, o ya eliminados, que en esos momentos no se juegan absolutamente nada. Pensemos en la definición de esta eliminatoria o en las oportunidades en que Argentina nos ha dado una mano. Y en el Mundial, si en lugar de haber tenido la suerte de encontrarse con equipos mediocres como Sudáfrica, México, Corea o Ghana la Selección se hubiera topado por el camino con alguno de los “grandes” hubiera sido difícil que termináramos festejando el cuarto puesto. Lo mismo si el amigo Asamoah Gyan hubiera tenido un poco más de puntería al momento de ejecutar el penal que estrellaría contra el palo. Si hubiera sido básquetbol seguro que no llegábamos tan lejos. Pero en fútbol las cosas son bien diferentes.



A veces, un pequeño vuelco del azar en una u otra dirección puede cambiar el curso de la historia. Como en la película de Woody Allen, Match Point, en la que el protagonista asesina a una persona por motivos pasionales, se lleva sus joyas para simular el robo como móvil, las tira al río y un anillo cae en la acera; golpe de suerte que será decisivo para que el asesino no sea acusado, ya que el anillo es recogido por otro delincuente que lo lleva consigo cuando mata a otra persona, con lo cual le cargan los otros crímenes. Alguna pelota paraguaya de esas con las que nos bombardearon en la hora que hubiera entrado y pasábamos de la euforia del “triunfo histórico” al “hace cinco partidos que no ganamos y al “estamos otra vez con la calculadora”.



Pero, entonces, además de estos casos puntuales ¿como juega el azar? Para los defensores de Tabárez la suerte nos puede ayudar en uno o dos partidos, pero ¿cómo puede ser que luego de 16 nos mantengamos al tope? Más aún si pensamos, como sostienen muchos, que la eliminatoria sudamericana es la más difícil de todas.

Muy sencillo. Para empezar, la eliminatoria sudamericana no es la más difícil de todas. Para un equipo bueno – como Brasil – no es nada difícil, y normalmente para Argentina tampoco. Más allá del mal momento que están viviendo nuestros vecinos del otro lado del Plata, Brasil y Argentina siempre terminan clasificando. De la misma forma que Venezuela (por ahora) y Bolivia siempre terminan eliminados (salvo esta última en algún campeonato corto en que hacen jugar la altura, y siempre y cuando tengan alguna generación de buenos jugadores). En estos dos extremos juega la regularidad estadística. Pero los otros seis, normalmente andan entreverados, con estilos diferentes son todos parejos. Tampoco estamos diciendo que Uruguay sea espantoso, sino que – en términos generales y en las últimas décadas, es un equipo del montón, como lo son Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay o Perú. La prueba está que en toda la historia de las copas del Mundo los rivales que son competidores directos de Uruguay en la eliminatoria nunca han tenido papeles destacados: Chile logró un tercer puesto en 1962 jugando en su país, Perú llegó en 1970 a los cuartos de final en 1970, cuando los campeonatos eran de 16 equipos y Colombia, luego de derrotarnos en 2014, festejó su pasaje a cuartos como el mayor logro de su historia. Los demás nunca han pasado de octavos de final. Esos son los rivales de la “eliminatoria más difícil del mundo“.

En ese contexto de pareja mediocridad es que empiezan a jugar los otros factores, que no son solo suerte y que permiten un leve despegue del resto, suficiente para alcanzar el objetivo. Un par de partidos con suerte puede alcanzar para hacer la diferencia. A veces es tener algún jugador inspirado, o que el que tenemos enfrente esté en baja, o que los rivales se eliminen entre ellos. La suerte pura y esos otros factores nunca nos va a permitir hacer una campaña como la de Brasil, o en el otro extremo, que nos vaya tan mal como a Bolivia, pero sí lograr alguno de los otros puestos de clasificación. En otras palabras, estos seis equipos suelen ser muy parejos, para cualquiera de ellos su posición natural debería ser “el medio de la tabla”. Pequeños elementos de azar pueden hacer que Uruguay a veces esté un poquito por arriba, o un poquito por abajo de esa mitad. Muchas veces se ha dicho que Uruguay tiene más chances en campeonatos cortos que largos. Justamente, porque en los torneos cortos juega más el azar. Pensemos cuántas veces hemos ganado una copa América después de haber clasificado raspando como terceros en una serie de cuatro.

Hoy por hoy, dada la realidad de nuestro fútbol, clasificar como el “último clasificado” sea tal vez nuestra posición más lógica; a veces estaremos por arriba como ahora, otras veces quedaremos eliminados. Mientras no cambiemos nuestro estilo de juego (o sea mientras sigamos jugando a nada) y podamos aprovechar las buenas generaciones de jugadores que tenemos, ése será nuestro destino. No se ilusionen demasiado. Por supuesto, que siempre están los conformistas habituales que se quedan contentos sólo porque ganamos o clasificamos, no importa cómo. Aunque el triunfo sea pan para hoy y hambre para mañana. El Salmón no está entre ellos, y solo deseo, ahora como hincha, que una buena actuación en Rusia 2018 me haga retractarme de todo lo dicho.



https://salmonbizarro.wordpress.com/201 ... con-cario/
Nacional caminando a 18 de julio entra al tunel
https://www.youtube.com/watch?v=hyDMsdyaWLw
Avatar de Usuario
Luchobolso
Carlos Cespedes
Mensajes: 7042
Registrado: Sab Mar 24, 2007 7:54 pm
Ubicación: Con La Mujer De Celza
Agradecido: 86 veces
Agradecimiento recibido: 32 veces

Re: El proceso Tabárez. ¿Lo apoyás o cambiás de DT?

Mensaje por Luchobolso » Dom Sep 09, 2018 11:33 pm

Me gusto que Coito por lo menos fue un poco más "audaz" que Tabarez y se la jugó con Pereiro y Urreta antes de poner a los muchachos de la vieja guardia como Stuani o al canino de Nandez.


Bentancur es el único del medio que hoy no me convence para nada , pierde muchas pelotas y comete errores muy tontos para una zona tan complicada. eso no quita que no sea un buen jugador pero me parece que ya tener a un jugador lento como Vecino y junto con Bentancur se hace todo muy lento y predecible. Yo al que pondría estando bien es a Valverde , lo veo con más movilidad y cumple muy bien las 2 cosas tanto en la recuperación como en la entrega , además te mete buenos pases entre línea.



Yo hoy apostaría a un equipo pensando en la copa américa que sería así :



Muslera

Caceres Josema Godin Laxalt

Valverde Torreira Vecino

Pereiro

Suarez Cavani
NO HAY DISTANCIA QUE NOSPUEDA SEPARAR
Imagen
Avatar de Usuario
Artime71
Santiago Ostolaza
Mensajes: 3418
Registrado: Mar Jul 14, 2009 11:41 pm
Agradecido: 14 veces
Agradecimiento recibido: 5 veces

Re: El proceso Tabárez. ¿Lo apoyás o cambiás de DT?

Mensaje por Artime71 » Jue Sep 13, 2018 2:22 pm

Michel escribió:
Vie Ago 03, 2018 6:35 pm
AL MAESTRO CON CARIÑO
Publicado en septiembre 17, 2017 por salmonbizarro
Finalmente, todo parece indicar que Uruguay va a clasificar al mundial de Rusia. Por primera vez en la historia le ganamos de visitante a Paraguay y casi seguramente – salvo que se produzca una catástrofe futbolística y una combinación particular de resultados– Uruguay estará en un mundial por tercera vez consecutiva. E incluso, en forma directa, pasará al paraíso de la clasificación sin pasar por el purgatorio del repechaje.

Como crítico que he sido del Maestro Tabárez me siento en la necesidad de expresar una opinión en este momento en que todos estamos festejando. No vale solo hablar cuando los hechos nos dan la razón, sino también cuando parecen no dárnosla.

Sin duda que Uruguay ha hecho una muy buena campaña en lo que va de la Eliminatoria. En ningún momento ha bajado del tercer lugar y ha logrado unos cuantos “por primera vez” : por primera vez ganar en la altura de La Paz, por primera vez ganarle a Paraguay de visitante, por primera vez mirar todo el tiempo 000_dv1761138__destacadola tabla desde arriba, por primera vez pasar sin tener que ir al repechaje, por primera vez en cuarenta años clasificar a tres mundiales seguidos, por primera vez usar la calculadora al revés (en lugar de mirar qué resultados favorables deberían darse para que Uruguay clasifique, ahora miramos qué improbables combinaciones de resultados serían las que podrían dejarnos afuera poniéndonos en la peor hipótesis de perder los dos partidos que quedan) . Y todo eso sin contar con Suárez (e incluso sin Cavani) en buena parte de la eliminatoria. Como para que los hinchas del Maestro Tabárez nos refrieguen en la cara a los escépticos un ”¿viste?”. Porque además todo esto se suma a otros “por primera vez” de los últimos mundiales: por primera vez en 40 años llegamos a un cuarto puesto, por primera vez en ochenta años ganamos cuatro partidos, por primera vez desde 1950 ganamos un partido por una diferencia de tres goles, por primera vez en 44 años le ganamos a un equipo europeo (y por primera vez en 60 años a dos seguidos).

Por supuesto que, como hinchas de la selección, estamos contentos, gritamos los dos goles contra Paraguay, sufrimos como corresponde en los últimos minutos del partido y pedimos inútilmente que alguien hiciera callar a Juan Carlos Scelza cuando decía que Uruguay estaba sellando su pasaporte para Rusia, no solo porque este tipo de metáforas tan repetidas por el comentarista molestan, sino porque no es la primera vez que JC vende la piel del oso antes de cazarlo. Todos recuerdan, sin dudas, cuando clasificó de antemano a Uruguay a los Juegos Olímpicos de Pekin en 2008 unos cuantos minutos antes que el gol de Argentina – en la hora – nos dejara afuera. Y no sería la última vez que esto pasaría.

Pero nada de esto nos lleva a abandonar nuestra posición. Nuestra selección no juega a nada, y – sin negar los méritos que Tabárez ha tenido y que nunca hemos dejado de reconocer – seguimos pensando que el entrenador debería dar un paso al costado y dejar a alguien con ideas más renovadoras que aproveche todas las cosas buenas del llamado “proceso” para relanzarlo con un objetivo más ambicioso: jugar bien.

Lo hemos dicho mil y una vez. Tabárez ha hecho una parte importante del trabajo. Puso orden y disciplina en una selección que normalmente se caracterizaba por el caos y por la formación de camarillas de jugadores que competían entre sí en lugar de colaborar. Motivó. También le devolvió la autoestima a la selección. Nada de esto es poca cosa. Miremos el ejemplo de Argentina en relación a la autoestima. Históricamente siempre tuvo grandes equipos con excelentes jugadores que se contaban entre los mejores del mundo. Su selección fue vicecampeona olímpica en 1928 y del Mundo en 1930. Después de ello – y de un largo período de no participar – fue cosechando fracaso tras fracaso en los mundiales. Llegó el de 1978, y – turbiedades mediante – logró ganar la Copa del Mundo. Ahí recuperó la autoestima y a partir de entonces siempre estuvo entre los favoritos, con mayor o menor suerte. Pero esa mayor o menor suerte la llevó a alcanzar una vez el campeonato y dos veces el segundo lugar. Y no porque sus equipos fueran muy superiores a los de generaciones anteriores, sino porque recuperó la confianza perdida luego de tantos fracasos. En otra escala ocurre algo parecido con nuestra selección, ya que hoy los jugadores y los hinchas de Uruguay sienten que el lugar natural de la celeste es estar en una copa del mundo (qué tal si acuñamos el slogan “nunca más eliminación”?) y teniendo algún nivel de protagonismo como ha ocurrido en los dos últimos mundiales (cuartos en Sudáfrica, y dejando afuera a Italia e Inglaterra en Brasil).

Pero todavía falta. Uruguay ha logrado una conjunción de 4 o 5 futbolistas de primer nivel como hace mucho no tenía , por lo cuál se podría exigir más. Y no digo necesariamente lograr ganar una Copa del Mundo, sino ser candidato a estar arriba, y, al momento de quedar afuera – así sea en los octavos de final, porque uno nunca debe descartar toparse con un grande en cualquier instancia – caer con toda dignidad, tal cual se cayó contra Holanda en Sudáfrica, y no sin capacidad de reacción como se cayó contra Colombia en Brasil. El juego mezquino de nuestra selección nacional está desperdiciando esas posibilidades.

Si miramos el partido con Paraguay en forma desapasionada vemos que, si bien, en general, Uruguay aguantó efectivamente los ataques paraguayos, en varias oportunidades nos salvamos en el filo y que en todo el partido tuvimos apenas tres oportunidades de gol, de las cuales convertimos dos con un poco de ayuda de la suerte, gracias a los rebotes en los contrarios, sufriendo al final cuando nos salvamos por poco de que nos empataran. Es que esa es la filosofía de Tabárez: destruir el juego del rival, aguantar el partido y, si se puede, al recuperar la pelota largar algún contragolpe para Cavani y Suárez (siempre y cuando el primero no esté en el puesto de arquero, que es el único lugar de la defensa en el cual le falta jugar). La primera parte, normalmente Uruguay la hace bien, logra defender bien y neutralizar al rival. Pero después, cuando recupera la pelota, la rifa, siempre termina inevitablemente en los pies o la cabeza de algún rival. Uruguay no juega como el Atlético Madrid o como las buenas selecciones de Italia, que se basan también en un estilo de defender y neutralizar al rival, ya que éstos, a diferencia de nuestra selección, cuando recuperan la pelota saben jugarla bien. En esta oportunidad valverdela nota diferente la dio el buen juego de Valverde y Vecino al salir jugando y cambiando un poco esta tónica. El porcentajes de pases bien hechos, en esta oportunidad, fue mucho más elevado que en otros partidos, simplemente por la entrada de estos jugadores de buen pie. Pero seamos sinceros: si al Tata González no le sacaban la quinta amarilla en el partido con Argentina me parece que Valverde no entraba. Aunque – tratemos de darle el beneficio de la duda – tal vez esta vez el Maestro escuchó a la gente que clamaba por un cambio: el Tata y Arévalo Ríos ya no están más para estos partidos. Como tampoco lo están el Mono Pereira, Palito o el Cebolla a quienes se les debería agradecer los indudables servicios prestados. Si el Maestro hace para Rusia la purga (purga y Rusia aquí son coincidencias) que debe hacer recuperará algunos puntos en nuestra consideración. Aunque esto no alcanza si no cambia el estilo de juego.


Y si retrocedemos un poquito en el tiempo, unos pocos días antes, al partido con Argentina, nos encontramos con un desempeño lamentable, una actuación totalmente mezquina de los nuestros. No debemos haber dado un pase bien en todo el partido y si el resultado lo sacamos barato fue porque enfrente tuvimos a una selección más mezquina aún, que en los últimos 15 o 20 minutos del partido se dedicó a hacer tiempo “firmando” el empate (por supuesto que nosotros tampoco fuimos a buscar el partido ahí).

Y si retrocedemos aún más están las derrotas contundentes ante selecciones que nos superaron en su juego y frente a las cuales no tuvimos reacción (la famosa garra ausente también, al igual que la calidad): Chile, Brasil, Perú, todo ello intercalado y matizado por lamentables participaciones en amistosos frente a Italia e Irlanda que terminaron en sendas caídas. En todos los casos jugando muy mal y sin la ayudita de la suerte.

Por supuesto, los defensores iconodúlicos del Maestro, frente a todos estos argumentos, esgrimirán datos contundentes: ¿cómo se explica que si jugamos tan mal no hayamos bajado nunca del tercer puesto de la tabla? ¿puede la suerte explicar que estemos donde estemos, ya prácticamente clasificados? Sí, puede, en parte, pero puede. Veamos por qué.

El fútbol es un deporte donde el azar juega un papel muy importante, lo cual lleva a que no necesariamente el mejor siempre gana. Esta situación está muy bien expuesta en un blog que encontré buceando en las profundidades de internet.

Ahora bien, ¿por qué el resultado de un partido de fútbol no refleja automáticamente el merecimiento? Hay una razón en el formato del deporte futbolero. Como dicen en Los Simpsons, el fútbol tiene pocas anotaciones, y algunas circunstancias más que podríamos describir como “de peligro de gol”, la mayoría de las veces no confirmadas en la red.

Las pocas anotaciones hacen que el azar reine en una proporción mayor que en otros deportes. En tenis, la suerte puede determinar el ganador de un punto si una pelota pegó o no en la línea, o si pasa o no del otro lado después de tocar la red. Pero las opciones de puntuar son alrededor de 60 por set, y la Ley de los Grandes Números asegura que, en un solo partido, es difícil que alguien gane un partido “sin merecerlo”. En el básquet, las oportunidades de anotar de cada equipo se dan cada 20 segundos o menos, así que en un partido completo el azar casi no juega. En estos deportes, la diferencia entre merecimiento y resultado desaparece. http://dostiposdecambio.blogspot.com.uy ... -post.html

Es cierto, con una precisión: el azar, aún en el basquet o el tenis, puede jugar en partidos muy parejos a la hora de la dfinición. Yo ahora no recuerdo exactamente todos los casos concretos, apenas un puñado, tal vez los lectores puedan agregar aportes. Pero ¿cuántas veces hemos visto partidos importantes definidos por una buena dosis de suerte, en la cual un equipo domina y pelotea al otro y termina perdiendo por una jugada fortuita, un fallo arbitral, una pelota que pica mal, o una inspirada “jugada de otro partido”, de quien estaba jugando mucho peor? Me viene a la mente el partido Argentina – Brasil del Mundial de 1990, pelotas en los palos del arco argentino, pelotas desviadas, en fin un partido que pintaba para que Brasil goleara y, al final, en un contragolpe un pase de Maradona a Caniggia los liquidó (todo ello, además, abonado por las “pastillitas” que parece que el técnico argentino Bilardo le puso al agua que tomaban los brasileños, pero eso es otra historia). El aforismo popular de “goles errados son goles en contra“, ¿no alude acaso a la fuerza que puede tener el azar en esos casos? ¿Cómo hubiera cambiado la historia si en aquel partido por la Eliminatoria de 2010 los delanteros venezolanos hubieran tenido un poco más de puntería y en las últimas jugadas del partido la hubieran mandado a guardar? ¿O si el juez hubiera cobrado el penal en el área uruguaya en el partido contra Ecuador de esa misma eliminatoria, en una jugada en cuya réplica cobran un penal para Uruguay que define un partido clave para la clasificación? (ver en ambos casos última parte de los dos videos siguientes) . Uruguay quedaba fuera de Sudáfrica y seguramente Tabárez hubiera renunciado, no hubiera habido cuarto puesto, ni proceso y todo el mundo hubiera seguido hablando de lo mal que juega la selección. Otras veces hemos tenido suerte con el fixture.





El sistema de eliminatorias de FIFA para Sudamérica es tremendamente injusto, ya que en las últimas fechas los equipos que están entreverados suelen definir posiciones con equipos o ya clasificados, o ya eliminados, que en esos momentos no se juegan absolutamente nada. Pensemos en la definición de esta eliminatoria o en las oportunidades en que Argentina nos ha dado una mano. Y en el Mundial, si en lugar de haber tenido la suerte de encontrarse con equipos mediocres como Sudáfrica, México, Corea o Ghana la Selección se hubiera topado por el camino con alguno de los “grandes” hubiera sido difícil que termináramos festejando el cuarto puesto. Lo mismo si el amigo Asamoah Gyan hubiera tenido un poco más de puntería al momento de ejecutar el penal que estrellaría contra el palo. Si hubiera sido básquetbol seguro que no llegábamos tan lejos. Pero en fútbol las cosas son bien diferentes.



A veces, un pequeño vuelco del azar en una u otra dirección puede cambiar el curso de la historia. Como en la película de Woody Allen, Match Point, en la que el protagonista asesina a una persona por motivos pasionales, se lleva sus joyas para simular el robo como móvil, las tira al río y un anillo cae en la acera; golpe de suerte que será decisivo para que el asesino no sea acusado, ya que el anillo es recogido por otro delincuente que lo lleva consigo cuando mata a otra persona, con lo cual le cargan los otros crímenes. Alguna pelota paraguaya de esas con las que nos bombardearon en la hora que hubiera entrado y pasábamos de la euforia del “triunfo histórico” al “hace cinco partidos que no ganamos y al “estamos otra vez con la calculadora”.



Pero, entonces, además de estos casos puntuales ¿como juega el azar? Para los defensores de Tabárez la suerte nos puede ayudar en uno o dos partidos, pero ¿cómo puede ser que luego de 16 nos mantengamos al tope? Más aún si pensamos, como sostienen muchos, que la eliminatoria sudamericana es la más difícil de todas.

Muy sencillo. Para empezar, la eliminatoria sudamericana no es la más difícil de todas. Para un equipo bueno – como Brasil – no es nada difícil, y normalmente para Argentina tampoco. Más allá del mal momento que están viviendo nuestros vecinos del otro lado del Plata, Brasil y Argentina siempre terminan clasificando. De la misma forma que Venezuela (por ahora) y Bolivia siempre terminan eliminados (salvo esta última en algún campeonato corto en que hacen jugar la altura, y siempre y cuando tengan alguna generación de buenos jugadores). En estos dos extremos juega la regularidad estadística. Pero los otros seis, normalmente andan entreverados, con estilos diferentes son todos parejos. Tampoco estamos diciendo que Uruguay sea espantoso, sino que – en términos generales y en las últimas décadas, es un equipo del montón, como lo son Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay o Perú. La prueba está que en toda la historia de las copas del Mundo los rivales que son competidores directos de Uruguay en la eliminatoria nunca han tenido papeles destacados: Chile logró un tercer puesto en 1962 jugando en su país, Perú llegó en 1970 a los cuartos de final en 1970, cuando los campeonatos eran de 16 equipos y Colombia, luego de derrotarnos en 2014, festejó su pasaje a cuartos como el mayor logro de su historia. Los demás nunca han pasado de octavos de final. Esos son los rivales de la “eliminatoria más difícil del mundo“.

En ese contexto de pareja mediocridad es que empiezan a jugar los otros factores, que no son solo suerte y que permiten un leve despegue del resto, suficiente para alcanzar el objetivo. Un par de partidos con suerte puede alcanzar para hacer la diferencia. A veces es tener algún jugador inspirado, o que el que tenemos enfrente esté en baja, o que los rivales se eliminen entre ellos. La suerte pura y esos otros factores nunca nos va a permitir hacer una campaña como la de Brasil, o en el otro extremo, que nos vaya tan mal como a Bolivia, pero sí lograr alguno de los otros puestos de clasificación. En otras palabras, estos seis equipos suelen ser muy parejos, para cualquiera de ellos su posición natural debería ser “el medio de la tabla”. Pequeños elementos de azar pueden hacer que Uruguay a veces esté un poquito por arriba, o un poquito por abajo de esa mitad. Muchas veces se ha dicho que Uruguay tiene más chances en campeonatos cortos que largos. Justamente, porque en los torneos cortos juega más el azar. Pensemos cuántas veces hemos ganado una copa América después de haber clasificado raspando como terceros en una serie de cuatro.

Hoy por hoy, dada la realidad de nuestro fútbol, clasificar como el “último clasificado” sea tal vez nuestra posición más lógica; a veces estaremos por arriba como ahora, otras veces quedaremos eliminados. Mientras no cambiemos nuestro estilo de juego (o sea mientras sigamos jugando a nada) y podamos aprovechar las buenas generaciones de jugadores que tenemos, ése será nuestro destino. No se ilusionen demasiado. Por supuesto, que siempre están los conformistas habituales que se quedan contentos sólo porque ganamos o clasificamos, no importa cómo. Aunque el triunfo sea pan para hoy y hambre para mañana. El Salmón no está entre ellos, y solo deseo, ahora como hincha, que una buena actuación en Rusia 2018 me haga retractarme de todo lo dicho.



https://salmonbizarro.wordpress.com/201 ... con-cario/
Yo no entendí bien la pelicula. La policia no sabía que asuntos internos le tendía una trampa?
Ohh pajarito!
Responder